Una simple reflexión.

No es que sienta el deber de disculparme, pero lamento haber desaparecido durante este par de meses. Me hacía falta escribir.


Súbete el cierre. Hazte un cafecito.


Hace tres semanas comencé trabajando en una nueva oficina y, pese a lo feo que se ha puesto el panorama para muchas personas, al menos este rubro ha sido amable conmigo. Me siento agradecida.


No sé realmente si quiero profundizar en el porqué de mi decisión. Sentí que era lo que tenía que hacer. Lo hice… y hasta ahora ha resultado muy bien. Tuve una buena escuela, no tengo nada malo que decir al respecto. En un principio me sentí como un ave saltando de su nido: no sabía si iba a estrellarme contra el suelo, o si podía aprender a volar, eventualmente. Bueno, el único modo de saberlo, era intentando. Es sabido que generalmente lo que nos detiene de avanzar hacia las cosas que queremos lograr, es el miedo al fracaso.


Digamos que el fracaso tiene un significado distinto para cada ser humano. Para mí, en este escenario, el fracaso es no lograr minimizar los riesgos. No saber lidiar con una situación que se podría escapar de mis manos. Una foto mía apareciendo en las noticias que siempre veo por la mañana. Mis papás llorando en un funeral. Eso para mí vendría siendo fracasar. Mucho drama? La verdad es que hoy en día no me parece un escenario tan fantástico. Para ninguna mujer, sinceramente. Escort o quien sea. Hay gente extraña dando vueltas allá afuera. Siempre ha sido así.


Pero volviendo a la realidad, suspiro de alivio cada día que pasa y creo estar lejos de ese escenario. Me veo preparando un cortado sin lactosa en la cocina, todas las mañanas al llegar. Maquillándome, sentada al borde de la cama, frente a ese espejo que a todos les gusta. Confirmando tu asistencia para verme. Esperando a que toques el timbre, mientras estiro bien el cubrecamas. Pagando mis cuentas a tiempo. Disfrutando mi tiempo libre, con quienes son importantes para mí. Sintiendo que estoy haciendo las cosas bien.


Te soy sincera, no todo puede ser tan perfecto. A veces siento que cuando elegí este camino, sentencié al mismo tiempo mi vida sentimental, por ejemplo.


Seguro has escuchado que no se puede tenerlo todo. Esa sensación de “Esto es demasiado bueno para ser cierto”, como si no nos mereciéramos la vida que desearíamos tener. Me pregunto si tendrá que ver con nuestra cultura de estar constantemente a la defensiva. De desconfiar. De dudar.


Siempre he considerado que es importante comprender las consecuencias de nuestras decisiones. Tomar en serio el efecto mariposa. Saber que lo que sea que hagamos siempre afectará de un modo u otro a quienes nos rodean. A quienes nos quieren, a pesar de todo. Aunque simplemente no tengamos el control de eso. Pero también siento que es injusto frenarnos de hacer aquellas cosas que nos funcionan, sólo porque otros quisieran que fuese distinto. Me pregunto a veces, quién vendría siendo yo para pedirle a alguien que se banque estar al lado de una chica que trabaja cumpliendo fantasías ajenas? Sería yo capaz de aceptar lo mismo si fuera todo al revés?


Por esto es, mi estimado lector, que la mayoría de las mujeres que están en mi mismo escenario, simplemente decidimos llevar este trabajo en silencio. No queremos elegir. Sólo queremos llevar una vida tranquila y que creemos merecer, igual que ustedes.

 

 


 

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